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Técnicas para intervenir efectivamente

Cuando hablas con una víctima del acoso sexual, puede ser útil usar algunas de estas frases: “Te creo/ Tuviste mucho valor en decirme esto”,  “La culpa no es tuya/ No hiciste nada para merecer esto”, “No eres sola. Estoy aquí para ayudar en cualquier manera que quieras” y/o “Lo siento que esto pasó a ti/ Esto no debería de haberte pasado a ti.” Todas estas frases recuerda a la víctima que tiene apoyo y que lo pasó a ella no es la culpa suya (Vandervort).

Algunas frases a evitar incluyen: “Porque no dijiste no?”, “Porque estabas llevando eso?”, “No entiendo?”, “Cuánto bebiste?”, “Llamaste por ayuda?” ni “Pero están saliendo, verdad?” Todas estas frases dan culpa a la víctima y el acoso sexual nunca es la culpa suya (Vandervort). Algunas cosas pequeñas que pueden ayudar a víctimas del acoso sexual son ayudar con académicos, con quehaceres y hacer actividades con la persona para distraerla (Tsutsumi).

                 ¿QUÉ HAGO SI ALGUN/A CERCANA/O ME RELATA SU EXPERIENCIA DE AGRESIÓN SEXUAL? 

 

  1. UBICAR A LA PERSONA, SU CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA EN PRIMER LUGAR 

Evitar consejos y comentarios cargados de estereotipos de género y prejuicios Evitar reproducir mitos y descripciones respecto a lo que «debe» ser una agresión sexual en el relato de una víctima. Acoger el relato y ubicar su malestar en relación a un abuso de poder, permite abrir un espacio para la «develación», con la confianza y certeza de que se está en un espacio libre de prejuicios. NO OBLIGAR A TOMAR NINGUNA ACCIÓN No tomar decisiones por la persona, es indispensable respetar sus tiempos subjetivos. Reconocer a la persona como experta de su propio proceso, favoreciendo la autonomía política y de decisión. No formar expectativas superiores de lo que el contexto social y judicial puede ofrecer en la realidad. Es fundamental conocer los hechos que se relatan desde la experiencia de la persona. Situar a la persona en un contexto personal, cultural, social, emocional y comprenderla desde las diferentes subordinaciones de género por las que tiene que atravesar en estos contextos. Ver e identificar el ángulo de subordinación en la que se origina la experiencia de opresión sexual. Comprender el dolor desde ese lugar

  1. TOMAR LA EXPERIENCIA COMO REALIDAD 

Comprender que la definición legal de agresiones sexuales, entendida como delito, no da cuenta de la complejidad del fenómeno de violencia sexual. No buscar la veracidad del relato, ni un malestar estereotipado que de cuenta de forma causal de los hechos de violencia. Comprender que existen estrategias de apropiación corporal normalizadas e invisibilizadas bajo el ejercicio de la masculinidad hegemónica.

3.NUNCA PREGUNTAR POR QUÉ NO SE DEFENDIÓ O QUE HIZO EN SU DEFENSA 

La paralización puede ser una forma de defensa para que la agresión “no sea peor”. La confusión respecto a la veracidad de los sucesos de agresión que están ocurriendo puede ser tal que se cae en estado de shock. A las mujeres se nos enseña que una persona que agrede sexualmente es un desquiciado que puede ser capaz hasta de matarnos si nos resistimos. A veces se sabe que combate directo y pedida de auxilio puede ser interpretada como “exageración” 

4.NUNCA PREGUNTAR POR QUÉ GUARDO SILENCIO O POR QUÉ NO HABLÓ ANTES 

Existe una imagen estereotipada de lo que es una agresión sexual y una persona que agrede sexualmente. Cuando esa imagen no calza con el relato, tendemos a culpar a la víctima. Existe un mandato social que exige silencio, para no perturbar el orden de la familia y lazos sociales en general. Cuando una persona rompe el silencio siempre es un acto de valentía. El silencio muchas veces es para evitar la violencia producto de la incomprensión y sentencia.

5.NO OBLIGAR A TOMAR NINGUNA ACCIÓN 

No tomar decisiones por la persona, es indispensable respetar sus tiempos subjetivos. Reconocer a la persona como experta de su propio proceso, favoreciendo la autonomía política y de decisión. No formar expectativas superiores de lo que el contexto social y judicial puede ofrecer en la realidad.

6.NO EMITIR JUICIOS NI HACER SABER PREJUICIOS 

Evitar consejos y comentarios cargados de estereotipos de género y prejuicios Evitar reproducir mitos y descripciones respecto a lo que «debe» ser una agresión sexual en el relato de una víctima. Acoger el relato y ubicar su malestar en relación a un abuso de poder, permite abrir un espacio para la «develación», con la confianza y certeza de que se está en un espacio libre de prejuicios. 

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